Antonio Rabajille: una vida diversa, de veterinario a un colegio, y ¿por qué no? al Concejo Municipal.

La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes”
John Lennon

Hace 29 años que vive en Pirque, en El Cruceral, luego de haber pasado sus primeros años de matrimonio en María Pinto donde administraba un criadero de Fina Sangre de Carreras y haber ejercido en varios rubros, actualmente trabaja en el colegio Almenar. Tiene una hermosa familia de 4 pircanos, todos almenarianos y pronto a cumplir felices 32 años casado con Cecilia Siraqyan. Antonio Rabajille Diuana es candidato a Concejal por nuestra comuna.

antonio-rabajille-todopirqueDesde muy joven mi pasión fueron los caballos de carrera, herencia familiar desde que mi abuelo ganara El Ensayo en el año 1937, lo que me llevó a estudiar medicina veterinaria en la U. de Chile, egresando en 1978. De la residencia de la Clínica Veterinaria pasé a ejercer en los corrales del Club Hípico donde instalé la primera farmacia veterinaria en el sector. Luego de 10 años de profesión me dediqué al negocio familiar, una empresa de productos de caucho, incursionando en otros varios emprendimientos industriales como fábrica de panties, zapatos de seguridad, máquinas industriales, lencería, pasando por el cultivo de ajos, colmenas y dueño de micros; todo un surtido de actividades no relacionadas con lo que estudié. Nunca busqué dejar la veterinaria, pero la vida me fue llevando a otros rumbos. Creo que las personas se deben ir acomodando a la vida de acuerdo a como esta se va dando; parte de la inteligencia es adaptarse a las vicisitudes que nos vamos enfrentando al vivir. No necesariamente una profesión define una actividad. El haber pasado por la universidad me dio la rigurosidad, disciplina, hábitos de estudio que luego apliqué en la constancia del trabajo. Por eso la importancia de completar los ciclos de estudio, ojalá llegar lo más alto posible….el saber no ocupa espacio y es la mejor herencia que podemos dejar a nuestros hijos”.

Educación, más que una preocupación, una de las ocupaciones de Antonio Rabajille.

Un 11 de marzo del año ´95 en la Escuela Agroecológica le prometimos a la comunidad que al año siguiente partiríamos en un nuevo colegio, que llenaría todas nuestras expectativas. Luego de un año de arduo trabajo finalmente logramos inaugurar el Almenar del Maipo el 11 de marzo de 1996, día que recuerdo con gran emoción, como de un gran deber cumplido. De ese colegio fui presidente del Directorio, luego me alejé de las labores directivas, aunque siempre ligado como apoderado, pues había dejado un poco de lado mis asuntos y volví el año 2003 a reintegrarme al Directorio, cargo que mantengo hasta la fecha. El colegio Almenar es, luego de mi familia, uno de mis grandes logros, donde he puesto toda mi esencia y mi esfuerzo solamente pensando en el bienestar de mis hijos, sus compañeros y la comunidad a la que atiende. Mantengo un porcentaje ínfimo de propiedad, y nunca me interesó verlo como un medio de logro económico, para mí siempre fue, aunque suene fatuo verlo escrito, una forma de devolver a la comunidad tantos dones recibidos”.

Tres años atrás se nos dio la alternativa de ampliar la cobertura de nuestro colegio instalándonos en Pirque, con la posibilidad de ofrecer tanto a nuestros alumnos del Almenar que vivían en el sector como al resto de la comuna, la misma educación que por 17 años diéramos en el Maipo, pero más cercana. Hemos tenido un crecimiento sostenido y cada día sentimos mayor satisfacción por el paso dado. Yo estaba retirado, pensando en un año sabático dedicándome a leer, escribir un segundo libro, o emprender algo relacionado con los caballos, cuando me tentaron del Directorio a ser su presencia en terreno, en el devenir de ambos colegios. Y en eso estoy, abocado junto a ambas direcciones a resolver las múltiples y complejas decisiones del día a día de un universo de casi mil alumnos, labor ardua pero de intensa satisfacción”.

Servicio público.

Yo no soy un político tradicional, y no porque en esta época no reditúe serlo, sino porque creo que la labor del concejal calza perfecto en lo que yo creo puedo hacer bien: estudiar los proyectos que se presenten, vigilar que se cumplan con eficiencia, resguardar los intereses de la comuna, aportar en el tema educación, en suma poner mis fortalezas al servicio de la sociedad (otros juzgarán si estas son suficientes). Ahora, quienes me conocen saben en qué sector está mi corazoncito, pero también saben que en todo este tiempo inserto en esta comunidad, siempre he actuado poniendo por delante el criterio y la razón. Me siento capaz de hacer una buena labor, es bueno gente nueva (no dije joven) que refresque las instituciones”.

Deja un comentario