MUJER INTEGRAL, MUJER SANA: Siempre listas para dar!…¿y para recibir?

PLENILa columna de esta edición pretende ser un acercamiento amable a la psicoemocionalidad de nuestras mamas, las que han pasado por muchas cosas, estereotipos y han heredado patrones sociales mayormente despectivos e irrespetuosos. Las mamas, pechos, senos y un sinfín de otros nombres, son el objeto sexual por excelencia de nuestra sociedad. Y la gran víctima de la enfermedad más devastadora: el cáncer. Son la fuente de nutrición más noble y pura, y el objeto de devoción de casi todos los hombres…cómo no recordar el cortometraje de Woody Allen en el que una mama gigante cubre el cielo de Nueva York.

Como dije, las mamas han pasado por mucho, pero después de miles de años con ellas, nosotras las mujeres ¿hemos logrado entender lo que son?, ¿les otorgamos el significado que tienen? Y más aún ¿las valoramos realmente?. Tal como lo estipula la Dra. Christiane Northrup (Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. Pág 428) “Es frecuente que la mujer crea que sus pechos existen para el placer y el beneficio de otra persona distinta a sí misma”. Y más adelante agrega “Nuestra cultura ha tergiversado la metáfora del sustento con el fin que las mujeres se entreguen a los demás sin cuidar de ellas mismas. Las mujeres dan y dan, sin reponerse, hasta que el pozo se seca”. Según otra doctora e investigadora científica, Mona Lisa Schultz “las mujeres hemos aprendido a cuidar y nutrir como la expresión principal del amor. Aunque no hay nada de malo en sustentar y cuidar, hacerlo a expensas de sí mismas puede establecer la pauta para la mala salud”.

Las mamas son la personificación del Dar y Recibir. Pero tal como lo dijeron estas expertas estamos siempre listas y dispuestas a dar, pero ¿estamos tan a menudo listas y dispuestas a recibir? Como órgano, las mamas tienen dos funciones: nutrir al bebé en periodo de lactancia y recibir placer sexual. Sí! Recibir placer! ¿Sabemos cómo? ¿Somos capaces de pedir, solicitar y hasta exigir placer antes, o en igual medida, de lo que somos capaces de dar, nutrir y (sobre) proteger?.

Un factor primordial es que las mamas están ubicadas a nivel del plexo cardiaco, es decir, en el 4to chakra, el del corazón. Tal como mencioné en una columna anterior, todos los seres humanos tenemos sobre el corazón una glándula llamada Timo, que es la encargada de secretar Linfocitos T y, por lo tanto, mantener un sistema inmune óptimo. Se ha comprobado que en estados depresivos, el timo se achica y que en periodos de plenitud y felicidad, éste se agranda, potenciando su labor. El corazón, al recibir la sangre limpia de los pulmones, primero se nutre a sí mismo antes de nutrir al resto de nuestro cuerpo. ¡Una gran lección que debemos aprender!

Según Caroline Myss, intuitiva médica y escritora, las rabias se almacenan bajo la cintura (en el útero u ovarios) y las penas, de la cintura hacia arriba (en el corazón o los pulmones) e indicó en uno de sus libros “La principal emoción que se esconde en los bultos y cánceres de mama es el dolor, la aflicción y los asuntos emocionales no resueltos, generalmente relacionados con el sustento y el cuidado”. En un estudio médico realizado en 1995 se descubrió que el riesgo de enfermar de cáncer de mamas aumenta casi doce veces si la mujer ha experimentado la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo o el divorcio durante los cinco años anteriores. Ya en el siglo XIX, la literatura médica señalaba que había una relación entre el cáncer de mama y la soledad, la pena, e incluso la ira y la rabia (Herbert Snow, The proclivity os woman to cancerous disease, Londres, 1883. M. Tarlau y M.A. Smalheiser, Personality patterns in patients with malignant tumours of the breast and cérvix, Psychosomatic Medicine, vol 13, 1951. Entre otros.)

El Timo es la conocida como la glándula de la felicidad y sabemos que nuestro corazón bombea saludablemente cuando estamos contentas y contentos (recuerden la columna sobre coherencia cardiaca). No es la pérdida o la pena en sí la que causa el problema de salud en nuestras mamas, sino la incapacidad para expresar la aflicción y liberarla totalmente,  y reaccionar ante la situación de un modo sano y flexible. El doctor Robert Svoboda, único estudioso occidental que ha obtenido un título de medicina ayurvédica, señala en su libro Ayurveda para las mujeres: “tomar demasiado en serio tu enfermedad puede ser  más peligroso que tomarte en serio a ti misma”.

En definitiva, lo fundamental para una buena salud de nuestras mamas, es aprender que nuestro cuidado y autocuidado es lo más importante. Aprender a pedir ayuda cuando la necesitamos, a poner los límites de manera amorosa y respetando nuestras necesidades y gustos, a dejar que esta bella parte de nuestra anatomía reciba placer y no sólo nutra a nuestros hijos y las fantasías de los varones. En el caso del cáncer de mamas, también hay otros factores que influyen en la aparición de la enfermedad: una menarquia muy temprana, tener hijos después de  los treinta, el uso prolongado de anticonceptivos, la no lactancia, alimentación alta en grasa animal y sustancias químicas, el uso de anti transpirantes en axilas depiladas desde la raíz, usar sostenes con barba muy apretados, etc.

Así que a tomarnos en serio, a amarnos, respetarnos y comprender que debemos nutrirnos a nosotras mismas antes de nutrir a los demás.

Namasté.

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