Columna Raíz Agroecológica – Noviembre 2017

Quizás Usted se haya preguntado ¿por qué ni los tomates de verano saben ya como los tomates de nuestra infancia? O ¿Por qué las exuberantes acelgas que usamos para alimentar a los más pequeñitos de nuestras casas no tienen un solo hoyito de caracol? La producción de hortalizas utiliza grandes cantidades de insumos químicos y cada vez más variedades de plantas hibridas, cuyas semillas deben ser compradas año a año por los agricultores, puesto que sus frutos son incapaces de generar descendencias de igual calidad.

agroY a lo mejor no lo sabe, pero cada vez que un tractor realiza una aradura, se destruyen 6 toneladas de materia orgánica por hectárea. Y por cada 1% de materia orgánica que pierde un suelo, éste deja de tener la capacidad de retener 16 litros de agua por metro cuadrado. Cada vez que ese mismo suelo desnudo queda expuesto al paso del aire y el agua, disminuye su espesor, el que para llegar a ser lo que es, requirió que la naturaleza trabajara del orden de 500 años por cada cm de suelo. Nuestro suelo es un patrimonio invaluable.

A pesar de que la agricultura juega un papel fundamental para la existencia de la vida humana, lo cierto es que muchos de nosotros desconocemos cómo se practica, qué implica, por ejemplo, producir las hortalizas que durante el verano llenan de identidad nuestros almuerzos familiares.

Quizás, si lo pensamos un minuto, aquello que parece tan lejano -inclusive en una comuna rural como Pirque- comenzará a aparecer muy cercano a nosotros, en su impacto sobre el agua que bebemos, el aire que inspiramos y la comida con que nos nutrimos.

Tenemos mucho de qué conversar.

David Ordenes Melillán
Agrupación Raíz Agroecológica de Pirque
agrupacionrap@gmail.com

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