Alejandro Hernández, una de las riquezas del vino chileno

Por Paloma Olivares V.-

La presencia de Alejandro Hernández en Pirque, se remonta al año 1967, cuando compró terrenos en el sector de San Juan. En esas mismas tierras, hoy está a punto de comenzar un  nuevo punto de enoturismo al más puro estilo francés. Son 5 hectáreas con una bodega recién re construida, una torre de la cual se puede contemplar el valle del Maipo, jardines y estacionamientos. Allí se podrán realizar tours, deleitarse con una exquisita comida, degustar y, por supuesto, comprar la amplia gama de vinos de Portal del Alto.

Alejandro-HernándezEn el mundo de la Vinicultura, tanto nacional como internacional, el nombre de Alejandro Hernández, evoca sabiduría, experiencia, formación y reconocimiento. Su currículum es muy extenso. Fundador de la Viña Portal del Alto, profesor de Viticultura y enología por más de 50 años en la Universidad Católica, docente en el Diplomado del Vino, Fundador y Director de la Cofradía del Mérito Vitivinícola de Chile, Asesor de muchas viñas nacionales, parte de la Asociación de Enólogo de Chile, entre otros. Ha escrito libros sobre el vino en Chile, acaba de presentar su sexto libro llamado “El Vino de Chile, una historia ilustrada” que escribió junto a Rodrigo Alvarado Moore y el arquitecto e ilustrador Fabián Todorovic.

Comenzó sus estudios de agronomía en la Universidad de Chile, para luego terminarlos en la Universidad Católica. Estudió en Francia junto al reconocido enólogo Emile Peynot. Fue presidente de la Oficina Internacional de la Viña y del Vino, la autoridad mundial del vino, entre 1994 y 1997 y recibió el Premio Nacional al Mérito Vitivinícola en 1980 y el Mérito Agrícola de Francia en grado de Gran Oficial en 1996.

Si quieres te doy un currículum mío, pero creo que es muy fome” me dijo con toda sinceridad en su oficina de la Viña Portal del Alto en Buin. A pesar de que su vida está llena de premios, reconocimientos, viajes, estudios, contactos, la sencillez es una de las cualidades que más destacan al “padre del vino chileno” como se le ha catalogado a Alejandro Hernández.

Quisimos saber más sobre este importante chileno, que pasa un tercio de su tiempo en Pirque.

¿Cómo llegó al mundo del vino?

Mi abuelo materno tenía un campo en Parral, con una bodega donde producía y vendía vino en chuica, que era el envase de 15 litros. Mi otro abuelo, también tenía vides, pero en la ribera del Río Cauquenes. Así que tengo un origen vitivinícola por ambos lados.

¿Se crio en esos campos?

Sí, en Cauquenes. Viví allá hasta los 13 años más o menos. Allí hice el colegio y luego en Santiago terminé de estudiar y entré a Agronomía en la U. de Chile. Después me cambié a la Católica por una razón meramente de distancia y cuando estaba terminando la carrera el Decano de ese entonces quería que la Facultad se profesionalizara, eligió tres estudiantes para enviarlos al extranjero a especializarse. Uno se fue a Estados Unidos a estudiar “Suelo”, otro se fue al mismo país a especializarse en Economía y yo, que era el más perfumado a vino, me mandaron a Francia a estudiar enología. Cuando volví, me contrató la universidad como docente y como Director del primer Laboratorio de Enología de Chile.

Y desde ese momento no dejó de hacer clases…

Sí, el 2009 cumplí 50 años como profesor de la Facultad de Agronomía de la UC, incluso me entregaron un reconocimiento. He dedicado mi vida a esta cosa.

Comenzamos a hablar sobre el vino, sus cualidades y características. En todo momento, Don Alejandro dejó ver su gran conocimiento sobre el tema y la facilidad que tiene para explicarlo. Nos contó cómo el científico francés Louis Pasteur descubrió el vino, observando las diminutas levaduras que se reproducían en el jugo de uva, entregando alcohol y otras sustancias hasta que el vino llegaba a ser lo que conocemos.

El vino tiene más de 860 constituyentes” nos dijo. “El otro valor del vino, desde el punto de vista químico, es que es el único alimento que tiene los 4 elementos del gusto. Tiene “salado” gracias al bitartrato de potasio, tiene “ácido” debido al ácido málico, el tartárico, y otros 100 ácidos más. Es “amargo” por los taninos y es “dulce” por el azúcar, el alcohol y la glicerina” comentó ante nuestro asombro.  Y terminó diciendo “No hay nada más complejo que el vino”.

¿Cuál ha sido su participación en Pirque, tiene nuevos proyectos?

Bueno, está la bodega que estoy reconstruyendo y donde estamos armando un nuevo espacio de turismo enológico. Además estamos formando una nueva agrupación con miembros de las Viñas, Haras de Pirque, El Principal, William Fevre, Maquis-Calcu, Lafken, Santa Alicia y Apaltagua. También nos apoya la Viña Concha y Toro. La asociatividad es muy importante y queremos formar una Asociación gremial con la ayuda de Corfo. Hace 5 años formé la de Curicó y el Maule.

¿Cuál será el objetivo de esta asociación?

Buscar una denominación de origen más local. Queremos volver a valorizar la zona de Pirque y sus vinos. Más allá del Valle del Maipo, Pirque puede tener su propia denominación de origen, es una zona muy especial donde se producen excelentes vinos. Eso queremos rescatarlo y ponerlo en valor.

Algo que podemos concluir es que el nombre de “padre del vino chileno” es perfecta para Alejandro Hernández. El tremendo aporte que ha realizado para la creación de organizaciones, para la valorización del vino chileno, su trabajo en decenas de viñas y empresas vinculadas al tema, la formación de cientos de profesionales vitícolas en nuestro país y su permanente búsqueda de la riqueza del vino, junto a la simpleza y generosidad con que comparte su sabiduría, lo convierten en uno de los chilenos más valiosos que existen en nuestro territorio.

Él ama su trabajo, lo hace de lunes a sábado en jornada completa. Los domingos los dedica a su familia y a andar en bicicleta durante una hora y media. La energía que le da la viticultura y el apoyo de sus dos hijos, quienes trabajan con él en Portal del Alto, es lo que le da la energía que necesita para cumplir con todas sus responsabilidades. Esperamos que tengamos Alejandro Hernández en Pirque por mucho tiempo más.

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