Ignacia Zabala, encantada por la fuerza y perseverancia de las Geofitas

Por Paloma Olivares V.-

Sorpredida por las flores geófitas, Ignacia Zabala se introdujo en su estudio y cultivo. Después de 6 meses de búsqueda, observación, paciencia y voluntad, por varias regiones de Chile, Ignacia se enamoró a tal punto que hoy dedica todo su tiempo y sabiduría a este tipo de flora chilena. Es así como esta joven pircana tiene el único vivero especializado en plantas geófitas de nuestro país.

Zavala-4Cuando algo te gusta mucho, no puedes dar energía a nada más, no puedes repartirte” nos contó mientras los bulbos de sus flores, que a esta altura del año ya están en periodo de “latencia”, nos rodeaban.

La palabra geofita proviene del griego geo (tierra) y phyto (planta). Sin embrago el nombre no alcanza a interpretar todo el significado y mensaje que nos pueden entregar estas pequeñas plantas.

Las plantas geofitas (conocidas como bulbosas) son plantas herbáceas que poseen estructuras vegetativas subterráneas especializadas en almacenamiento de carbohidratos, agua y minerales, que permiten que la parte aérea de la planta se marchite en las temporadas de condiciones climáticas desfavorables, como sequía y temperaturas extremas, de este modo pasan el período crítico para su desarrollo bajo tierra, sin parte aérea que se pueda dañar. Cuando las condiciones ambientales son adecuadas la planta vuelve a brotar y cumple nuevamente su ciclo, volviendo a entrar en receso cuando corresponda”. En otras palabras, en verano, que es la época más desfavorables para ellas, estas plantas se duermen, “veranean”, y cuando vuelve la humedad, rebrotan, dando vida y color a distintos lugares.

Las geofitas incluso sobreviven a incendios” nos cuenta Ignacia y agrega “Lo más bonito que tienen es que se ven delicadas, pero tienen mucha fuerza y, sin demostrarlo, están preparadas para sobrevivir a situaciones muy extremas”.

Después de estudiar paisajismo, Ignacia hizo su práctica profesional en un vivero de plantas nativas. Hoy, además de dedicarse a su vivero, es parte de la agrupación Raíz Agroecológica y hace el taller de huerta del jardín infantil Mi Chacrita, de Pirque.

Siempre me gustó el tema de los viveros, sobre todo de plantas nativas” declara. Fue haciendo su práctica que conoció a las geofitas “al principio me costó entenderlas, a pesar que hay cientos en Chile y son tan hermosas, no se sabe mucho de ellas ni cómo cultivarlas…entonces mientras yo trabajaba con otras plantas nativas, alguien me regaló semillas de  Añuñuca (Phycella cyrtanthoides) y las sembré en el patio sin ninguna protección. Vi que cada invierno brotaban sus hojas. Después decidí cambiarla de lugar y al hacer el agujero, me di cuenta que tenía un montón de bulbos nuevos…me encantó su sistema y su fuerza para sobrevivir y reproducirse, así que me empecé a meter en las geofitas”. Ya que no hay información extensa y específica sobre este tipo de plantas, Ignacia decidió partir al cerro.  

Estuve 6 meses viajando de la IV a la VII región, buscando geofitas. Hice un plan según lo que sabía de su floración, necesitaba conocer cómo son cuando se secan, dónde crecen, qué las rodea; conocer la forma de sus semillas, el fruto, sus hojas, cómo son cuando se secan… Fue un periodo dedicado a la observación, tomar fotos, ver qué les gusta, para que cuando las cultivara, pudiese replicar su entorno. Tuve que volver varias veces al mismo lugar para ver su proceso y poder recolectar sus semillas”.

Para Ignacia fue muy importante, y lo sigue siendo, respetar el ambiente en el que las plantas crecen. No cortó, extrajo o manipuló bulbos maduros, solo recolectó las semillas y se las trajo a su vivero en Santa Rita de Pirque.

Después empecé a sembrar, a aplicar toda la información que recopilé, debía asemejar lo más posible su medio ambiente. Por ejemplo a los Soldaditos de cordillera  (Troapeolum polyphyllum) crecen en las laderas entre las piedras, así que lo imité poniéndole piedras y dándole inclinación. Dividí las semillas, fui probando cómo germinar las semillas, fue como un laboratorio”.

Después de 3 años dedicada a fortalecer el cultivo de geofitas, hoy en día Ignacia se está dando a conocer y tratando que se valoren estas plantas nativas chilenas. “Ahora estoy en otra etapa, que es compartir. Este año ya he podido empezar a vender, después de 3 años de investigación”. Agrega “Lamentablemente, en Chile, valoramos muy poco a estas plantas, tal vez porque son pequeñas y desaparece completamente su parte sobre la tierra y uno cree que murieron o que duran sólo una temporada. Sin embargo, es fundamental que se conozca realmente lo que son las geofitas, esta capacidad de guardarse y luego renacer con sus bellas flores. Cuando voy a Santiago a entregar las plantas y la gente las ve, no pueden creer que son chilenas, que son parte de nuestros cerros o quebradas”.

Ahora estoy en época de recolección de semillas y este año estoy enfocada en especies geofitas de la  cordillera, que hay muchas y son poco conocidas”.

Es muy importante que en Chile se comience a valorar el aporte de las geofitas. Otros países ya lo han hecho. Los holandeses en el siglo XIX vinieron a recolectar el material genético de nuestras geofitas Alstroemeria, generalmente llamadas “Astromelia” y desarrollaron híbridos, que resultaron más atractivos y de alto valor comercial y que hoy se venden en todo el mundo, incluso en Chile, con mucha demanda. No se sabe que son las mismas que se pueden encontrar en el campo, incluso en Pirque.

Lo mismo sucedió con las Tecophilaea cynociocus, más conocida como “Blue chilean crocus”, los alemanes se llevaron barcos llenos de sus bulbos y hoy los comercializan por todas partes, en estado natural quedan muy pocas y en peligro crítico”.

Nos cuenta Ignacia.

Por su belleza, muchas veces la gente las corta y se las lleva para su casa, sin saber que al hacerlo impiden que se reproduzcan. Esa es la gran preocupación de Ignacia.

Quiero que el dar a conocer a las geofitas, esté a la par de que la gente las cuide y las preserve. Que el valorarlas sea de la manera correcta y educativa. Cuando salgo a buscar nuevas especies, nunca saco un bulbo o corto una flor, me he dado el tiempo de sembrar sus semillas y esperar que crezcan. Espero que la gente las respete, también”.

Debido a la extracción y el cambio climático, varias de las especies de geofitas están en estado crítico de conservación, tal como la Alstroemeria spathulata.

El trabajo que está realizando esta joven pircana tiene una tremenda importancia para la conservación de la flora nativa y endémica chilena. Conocer y respetar el ambiente en el que se desarrollan estas especies es primordial para su desarrollo y proliferación. Son parte de nuestra identidad y como tal tenemos el deber de conocerlas y preservarlas.

En la página de Facebook de Ignacia llamado “Vivero geofitas” se pueden ver las bellas imágenes de estas flores y conocer un poco más de su aporte a nuestro entorno. También se pueden encontrar en el Mercado Origen los días de la feria.

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