Raíz Agroecológica: Biodiversidad

Existe una marcada relación entre la pérdida de biodiversidad y el nivel de intervención humana vinculada a actividades extractivas y de agricultura. “Clarear bosques”, “limpiar campos” son prácticas que a la vez que han mermado nuestro patrimonio natural, han aumentado la fragilidad de los ecosistemas que habitamos.

R.A.-Biodiversidad-2Se calcula que de un total de 250.000 plantas conocidas por la humanidad, más de 30.000 son comestibles. De ellas, 7.000 han sido utilizadas por las diversas culturas del planeta para alimentarnos. Más o menos 120 especies se cultivan hoy en día. Solo 9 de ellas proveen más del 75% de la alimentación mundial. Sin embargo, 3 proveen más del 50% de la alimentación del ser humano.

Si aceptamos esto de que somos lo que comemos, entonces podríamos concluir que el desarrollo y la (pos)modernidad han empobrecido nuestros espíritus a la par que nuestras mesas. Para sustentar ello, bastaría darse una vuelta por algún mercado indígena de América Latina o un puesto de venta peruano en la Vega Central. Porque si miramos con atención la riqueza culinaria de Perú, podremos ver que un factor determinante de ella es la diversidad de productos cultivados a escala campesina que la nutren: variedades de papas, de cebollas, de trigo, de maíz, de frijoles; tan solo por mencionar algunos.

El reconocimiento de la biodiversidad: funcional o no funcional (comestibles o no, utilizables o no) trae como consecuencia directa un enriquecimiento de las culturas asociadas a los ecosistemas. Genera de por sí: tradición, patrimonio, cultura. El rescate y conservación de la biodiversidad, por tanto, se vuelve una prioridad en muchas dimensiones.

Actualmente, no cabe duda para la comunidad científica que frente al cambio climático la conservación de la biodiversidad es un elemento clave para la resiliencia de los ecosistemas y de los agroecosistemas. Por ejemplo, árboles nativos de hoja perenne tienen mayor capacidad de capturar dióxido de carbono (CO2) que árboles introducidos de hoja caduca. Y la protección y conservación de bosques permite asegurar el ciclo agua para las comunidades que los circundan.  

Por todo lo anterior, y por mucho más, el rescate de semillas tradicionales, de prácticas agrícolas campesinas, la reforestación con árboles y plantas nativas, así como  el rescate del guitarrón y de las comidas de antaño no son solo quimeras: son, por así decirlo, utopías de primera necesidad que entrañan una respuesta posible ante un futuro calurosamente incierto, porque retornan pertenencia, arraigo, comunidad. Nos restauran ecológicamente sentido de existir.

¿Usted que me dice?

David Ordenes Melillán
Agrupación Raíz Agroecológica de Pirque
agrupacionrap@gmail.com

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