El oficio que revitalizó al pircano don Claudio Zamorano

Por Vania Salinas.-

Revista Todo Pirque tuvo el honor de conversar con un experto en poda, que trabajó toda su vida en el campo. Se trata de don Claudio Zamorano, quien llevó sus habilidades manuales a la artesanía, un oficio que lo sacó de una fuerte depresión luego de un cáncer.

Artesano-1La vida de don Claudio Zamorano (72) está marcada por el campo y las habilidades manuales. Nació en Majadas, y con sólo 9 años, tuvo que enfrentar la muerte de su padre, y como era el segundo mayor de siete hermanos, se vio obligado a trabajar a los 10. Trabajó por 44 años en la tierra con don Hernán Valdés y la señora Isabel Nieto “muy buenos patrones”, dice don Claudio.

En los últimos meses, don Claudio se ha dedicado a cuidar de su hermoso jardín y fabricar carretas artesanales, luego de que le detectaran cáncer a la próstata.  

“Estaba con un bajón muy grande, y un día, llegó una amiga y me trajo dos carretas, y me preguntó si acaso podía hacer una. Yo en ese momento no pensaba más que en la enfermedad, y le dije que la llamaría si no lo lograba. Vino de sorpresa y ya tenía dos hechas”, cuenta don Claudio. 

Ya no está enfocado en el cáncer gracias a su nuevo oficio, pues la mayor parte del tiempo la pasa en el patio de su casa armando con mucha delicadeza cada carreta, que le lleva al menos una semana. Esto lo ha mantenido ocupado, y poco a poco, ha podido llevar sus habilidades manuales de la poda a la artesanía.  

“Mi especialidad era trabajar en árboles frutales y en injerto”, cuenta, mientras nos muestra un árbol de zamboa del patio de su casa, un fruto cítrico que dice tenerlo ahí porque es bonito, entre otros árboles frutales que cuida día a día. 

Todo lo que aprendió fue gracias a los años que trabajó en el campo, conversaciones con agrónomos y a observar la tierra. “Hay un secreto, uno no se puede sólo guiar por lo que dice el agrónomo, uno tiene que ver la reacción diaria del árbol”, explica don Claudio.  

“Formar un árbol es lo mismo que criar a un niño, si usted lo forma bien de la partida, tendrá buenos frutos”, ríe. “La poda es un arte”, agrega. Y sin duda don Claudio es un verdadero artista de la comuna.  

Algo que de manera simbólica une ambos pasatiempos de don Claudio es la confección de arados, que lo aprendió gracias a su tío Alberto Pezoa.  

“Si no fuera por todo esto quizás no estaría ni vivo”, dice, mientras nos muestra un injerto en un árbol de su jardín, para luego pasar a su taller a mostrarnos cómo hace las ruedas de sus delicadas carretas. Hay de dos tipos: una más al estilo del oeste y otras que son para ir a trabajar al campo, en la que se pueden apreciar herramientas, agua, palos para el puente, provisiones, etc.

Sin duda, don Claudio le dio un vuelvo a su vida, y tuvo la valentía de poner a disposición su talento a un nuevo oficio, en el que se puede apreciar su precisión y delicadeza, la misma que se puede ver en los árboles frutales de su hogar.

 

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