Vuelve el Festival Rosita Renard

Por Catalina Avendaño.-

El Festival de Música Rosita Renard vuelve a Pirque en su 15° versión. Reviviremos un hito cultural histórico para la comuna, donde disfrutaremos de la música de grandes artistas con el Palacio de Las Majadas como telón de fondo.

Después de 8 años, este diciembre los pircanos podremos volver a disfrutar de lo mejor de la música chilena en el Festival Rosita Renard. Desde sus inicios, cada enero el Festival era organizado por la Corporación Cultural de Pirque, formada por varias mujeres con gran interés por lo cultural y dedicadas a traer a la comuna actividades que eran lejanas a la realidad del pircano. Fue así como nació el Festival de Música Rosita Renard.  

Las-Majadas-antigua-2Conversando con Lillyan Jara –quien se unió a la corporación un tiempo después– supimos que la idea original fue de Rosa Puga; “ella quiso rendirle homenaje a Rosita Renard, una gran pianista chilena que vivió y murió en Pirque”, nos cuenta Lillyan.

Rosita Renard nació en Santiago en 1894 y desde los cuatros años se destacó por sus habilidades en el piano. Estuvo en el Conservatorio Stern de Berlín, pasó algunos años en Nueva York y en 1930 volvió a Chile. Rosita daba clases de piano en el Conservatorio de la Universidad de Chile y recorrió el país dando conciertos que deleitaban a todos los asistentes. Lamentablemente para la tradición musical de nuestro país, a los 55 años Rosita Renard contrajo encefalitis letárgica, enfermedad que le quitó la vida en 1949.

Pero la música no tiene tiempo, y en catorce versiones el Festival trajo a la vida la historia de esta gran pianista. El evento duraba tres días y en él participaron importantes artistas, como la Orquesta Sinfónica de Chile, que “durante años fueron el plato principal” destaca Lillyan. También se hicieron conciertos importantes con cantatas de Bach y la quinta sinfonía de Tchaikovsky.

El Rosita Renard fue evolucionando a lo largo de los años: partió con música clásica pero luego fue ampliando el repertorio a otras expresiones musicales. Y si bien la música clásica puede considerarse cosa de adultos, desde siempre se pensó como una invitación para grandes y chicos: “poco a poco los niños empezaron a incorporarse y lo disfrutaban muchísimo”, cuenta Lillyan.

La invitación era abierta y llegaba gente no sólo de Pirque sino que de todas partes; Santiago, Valparaíso y hasta desde Mendoza. Lillyan recuerda con emoción la cantidad de gente que llegó a asistir; “en algún momento llegamos a tener hasta dos mil personas en el parque”, destaca. Así, estos veranos musicales se convirtieron en un panorama de esos que nadie quiere perderse.

El concierto se realizó en catorce oportunidades: los doce primeros –entre 1990 y 2005– fueron en Las Majadas de Pirque, y entre 2006 y 2010 se realizaron dos más. Ese fue el último año en que se escucharía la música del Rosita Renard, pero luego de catorce versiones ya había logrado consolidarse como parte de la memoria colectiva y el patrimonio cultural de Pirque. No se olvidarían tan fácilmente.

Lo bueno se hace esperar

En Pirque no hay nadie que no haya –al menos– escuchado hablar de los Festivales Rosita Renard. Por eso hoy, ocho años después de esa última versión, Propirque se atrevió a traerlo de vuelta. En su propósito de cuidar el patrimonio natural y cultural de Pirque, postuló y ganó el Fondo Nacional de Desarrollo Regional del Gobierno Regional Metropolitano.

El por qué es importante: “Propirque decide traer el festival de vuelta porque es parte fundamental del patrimonio cultural del pircano. En la escena cultural de Pirque el Rosita Renard fue la estrella durante 14 años”, explica su Directora Ejecutiva, María José de la Cerda.

Para María José este evento es parte importante de la memoria de Pirque porque “se valora mucho el panorama familiar”. Por lo mismo, es una muy buena noticia que vuelva, y más aún, que vuelva a Las Majadas.

Para Pablo Bosch, Gerente General de Las Majadas, esta es una tradición muy importante y le encanta la idea de retomarla: “Era una actividad muy linda, que mucha gente recuerda. Quisimos volver a abrir las puertas para que la gente pueda visitar el parque, el palacio y así aportar a la cultura de Pirque”, explica.

En el departamento de Cultura de la Municipalidad de Pirque aprecian esta actividad desde el punto de vista de la cultura y cómo incide en el turismo, las tradiciones y sello cultural de Pirque. Es más, el Festival quedó plasmado en el plan municipal de cultura, y son pocas municipalidades de la Región Metropolitana –sólo catorce– tienen un plan municipal de cultura como el de Pirque, anexado al Pladeco.

Luz María Streeter, encargada del área, no está vinculada con el concierto sólo por la Municipalidad; ella también pudo disfrutar de los conciertos en los años noventa: “no era habitual asistir a un concierto en un lugar rodeado de naturaleza, con rica temperatura, una manta en el pasto y la familia… era una cosa poética”, describe. Y esa es justamente la invitación; disfrutar un día entorno a la música chilena, rodeado de naturaleza y con toda la familia.

Música e identidad pircanas

El Festival ya es parte del ADN de Pirque y es un momento muy especial para recordar nuestra identidad, para revivir nuestro patrimonio cultural. Se transformó en un hito, en el recuerdo de familias completas que llegaban a disfrutar de este espectáculo de luz y de sonido. Y para Propirque no hay mejor momento que este para una experiencia de unión y compartir de todos quienes somos parte de la gran familia de Pirque.

En esta XV versión disfrutaremos no sólo de representantes de la música docta; también participarán artistas jóvenes y expresiones musicales que son parte de nuestro patrimonio, como los Guitarroneros. Los más chicos podrán encantarse con este oficio que se transmite de generación en generación, sabiendo que “en Pirque están los maestros más importantes del guitarrón chileno y se considera la cuna del guitarrón chileno”, como nos cuentan de Propirque.

El Festival de Música Rosita Renard es una actividad gratuita que busca acercar la cultura a todos quienes quieran vivir una experiencia musical en un entorno privilegiado. Están todos invitados a disfrutar de este espectáculo a los pies de la cordillera y rodeado de los árboles centenarios de Las Majadas. Es sin costo y las entradas deben solicitarse en www.propirque.cl o www.lasmajadas.cl.

¡No se lo pueden perder!

UN POCO DE HISTORIA DE LAS MAJADAS

El nombre de Las Majadas proviene de una antigua voz española y designa el lugar donde por la noche se recoge el ganado. La majada es también el albergue de un pastor.

Cuando don Francisco Subercaseaux heredó de don Ramón la Hacienda Las Majadas, esta consistía en una gran extensión cultivable, enmarcada por lomajes de color crudo donde crecían árboles autócnos de la zona. En medio de este paisaje, junto a un huerto y a imprevistos manchones de flores, surgía la vieja casa patronal. Don Francisco soñó embellecer estas tierras. Refiando, amante de la naturaleza, quiso entonces plantar un parque que fuera su deleite tras la extensa jornada que separaba a Pirque de su casa de Santiago. Fue el paisajista Guillermo Renner, celebrado por los parques de Macul, Santa Rita y Lota, quien dió inicio al trazado en un diseño romántico fueron plantados sequoias, hayas y alcornoques, artísticamente combinados con especies nativas, araucarias, peumos y palmas. Frente a la antigua casa brotaron camelias, magnolias y jazmines.

El parque fue habitado en 1907, cuando Julio Subercaseaux quiso obsequiar un castillo a don Francisco, su padre. Este sueño fue hecho realidad por el arquitecto Alberto Cruz Montt. Surgió así una “château francés” estilo Francisco I. Solo entonces y teniendo como referencia esta última construcción, Jules Gachelin, otro artista francés, pudo concluir el diseño del parque.

La belleza del lugar cautivó a Julio Nieto Espínola, quien en 1918 compra la hacienda Las Majadas.

Sus descendientes, la familia Nieto Varas, conservó la propiedad hasta el año 2010, cuando, en manos de Wenceslao Cáceres y Pablo Bosch, pasó a convertirse en lo que es actualmente Las Majadas de Pirque.

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