¿Qué ocurre en Venezuela?

En Junio de 1962 Venezuela se veía sacudida por el último gran intento de toma violenta del poder por parte de miembros de las FF.AA. El suceso en cuestión ocurría cuando un grupo de marinos identificados con la doctrina marxista, en connivencia con civiles de agrupaciones subversivas, se hacían con el control de la base naval Agustín Armario en Puerto Cabello. La intentona pasaría a la historia con el nombre rimbombante del “Porteñazo”. El gobierno de Rómulo Betancourt enfrentaba su mayor desafío en materia de alzamientos castrenses, puesto que el “Porteñazo” no fue el único durante dicha administración. El trágico evento se asemejó a las escaramuzas de conflictos bélicos de gran magnitud: aviones de combate, barcos de guerra, tanques, artillería, emboscadas, francotiradores y cientos de muertos y heridos sería el saldo de la aventura belicista.

El-porteñazo-La-memoria-anónima-bajo-el-chavismoA partir de dicho evento podríamos decir que la adicción militar por detentar el poder político en Venezuela había sido finalmente conjurada. Desde nuestro origen como república independiente a comienzos del siglo XIX y hasta 1948, en Venezuela sólo conocimos a gobernantes uniformados surgidos de nuestros múltiples conflictos internos. Los mandatarios provenientes del mundo civil se podrían contar con menos de una mano. La breve presidencia del escritor Rómulo Gallegos en 1948 duró apenas 9 meses, interrumpida por lo que había sido (hasta entonces) nuestra última dictadura, la del faraónico general Marcos Pérez Jiménez.

Entre 1958 y 1998 Venezuela vivió un período excepcional en su devenir nacional, por primera vez se sucedían en orden y alternancia gobiernos civiles, mientras el aparato castrense se atenía a sus labores exclusivamente militares. Sin embargo, un análisis histórico más acucioso nos demuestra que la afición conspirativa de los hombres de armas no se había extinguido sino que se mantenía soterrada esperando su momento oportuno. El momento se presentó, a juicio de sus autores, el 4 de febrero de 1992 y su líder era un carismático comandante del interior del país, Hugo Chávez.

Tras su meteórica carrera al poder, esta vez por la vía del voto, Chávez no hizo más que revivir con inusitada fuerza el carácter deliberadamente político del aparato castrense venezolano. La dinámica del poder en el país petrolero no es, a grandes rasgos, el relacionado al clásico binomio del siglo XX de Izquierdas Vs Derechas. La columna vertebral de nuestra vida política republicana es, tal como se ejemplificó anteriormente, mucho más rupestre y cavernaria, los venezolanos aún no superamos la dicotomía Militares Vs Civiles. El aparato castrense venezolano aún “no se baja del caballo”. Por esta misma razón, cuando desde el extranjero se intenta explicar el dilema venezolano usando las categorías de análisis clásicas del pasado siglo entre Izquierdas Vs Derechas, las coincidencias sólo se quedan en la superficie. Para entender el problema verdadero y de fondo se debe hacer un repaso acucioso de nuestra historia nacional, allí es donde el observador comprenderá la raíz más grave y primitiva de nuestra lucha.

La discusión es aún más “fascinante” cuando se incluye en la ecuación de análisis el peso del narcotráfico (junto a otros negocios ilícitos) y el tema de la santería (en especial su versión cubana de la palería, que se hizo fuerte con el chavismo), transformando el estudio de la naturaleza del poder chavista en algo digno de psiquiatras antes que de politólogos o economistas. En pocas palabras, el problema de Venezuela no es abordable con las estructuras de análisis que por ejemplo se usan en Chile, ya que éstas sólo calzan con un porcentaje muy acotado de nuestra realidad nacional.    

El próximo miércoles 03 de abril, en el Café Literario del Parque Balmaceda (Providencia) a las 19:00 se llevará a cabo el lanzamiento de mi libro “El Porteñazo: la memoria anónima bajo el chavismo”, en el cual intentaré explicar, en parte, cómo este trágico suceso histórico marcó la forma en que la población comprende actualmente su posición ante la historia nacional y la particular coyuntura política que vive y sufre. Extiendo cordialmente la invitación a todos los vecinos de Pirque y en especial a la comunidad del Colegio Almenar de Pirque, en aras de aportar al posible interés que mantengan sobre la polémica actual que vive Venezuela.

                                                                                                                                    José Miguel Osorio Ayala

                                                                                             Profesor de Historia Colegio Almenar de Pirque

 

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