TIEMPO DE CUARENTENA: PARA VIVIR UNA CUARESMA COMO LA QUE NUNCA HEMOS VIVIDO.

POR: PBRO. PATRICIO LÓPEZ – PARROQUIA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE PIRQUE.

Como creyentes es casi imposible dejar de tener la incertidumbre de si esto es señal del fin de los tiempos, un castigo de Dios, o el cumplimiento de las profecías.

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo: Como bien sabemos nos encontramos ante una pandemia nunca antes vivida, al menos en estas últimas generaciones, en donde grandes y poderosos países han debido cerrar sus fronteras, masivos eventos se han cancelado, extensas cadenas de supermercados vaciados, zonas turísticas donde se decía que jamás acabaría la magia totalmente apagadas y en penumbras de oscuridad, miles de fallecidos a causa del virus que paralizó al mundo entero, el “covid-19”.

Con gran certeza no podríamos contestar estas interrogantes tan virales que se han expandido por todas la redes sociales, sin embargo, la respuesta que nos brinda la Iglesia a la luz de la fe es un respuesta vivencial, ya que nos encontramos en un tiempo de cuaresma donde las virtudes del ayuno, limosna y oraciones deben ser signo de conversión del cristiano, los cuales en los últimos tiempos han ido perdiendo fuerza y se han ido diluyendo por la comodidad, el egoísmo, el escepticismo, la indiferencia, las ideológias y el cambio del sentido de la vida según visiones actuales, con cada vez más seguidores. Una perdida importante de estos ejercicios que enriquecen el alma y fortalecen nuestra unión con Dios.

¿Será coincidencia que en todo el mundo se promoviera la cuerentena? Yo lo llamaría providencia, ya que lo providente es aquello que Dios da en necesidad de quien lo necesita hoy y, ciertamente, la humanidad necesita reflexionar, valorar, y sobretodo amar lo que Dios da. En Romanos 8,28, San Pablo nos habla que todo lo que “Dios dispone es para el bien de quienes lo aman a Él”. Así, como católicos, debemos aprovechar este tiempo de cuarentena para vivir una cuaresma como la que nunca hemos vivido, regresando a aquellos tiempos en los cuales los primeros cristianos tenían que profesar su fe desde el interior de sus casas, resguardándose de no ser descubiertos por la ley de aquel momento. Ahora estamos al acecho de un virus casi invisible lo cual también arrebata vidas, pero no la fe.

Es tiempo de volver nuestros ojos a Cristo, aquel que al pasar por un viernes de calvario muere, pero llega a un domingo de gloriosa resurrección. La verdadera esperanza del Cristiano. Que tengan una bendecida Cuaresma y vivida Semana Santa.

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