Queridos Hermanos en cristos Jesús nuestro maestro.

El tema inevitable en estos días es hablar de los acontecimientos que estamos viviendo, donde el hombre esta experimentando diversos sentimientos rodeados al pánico suscitado por esta enfermedad del covid-19.

Hoy mas que nunca se habla sobre tiempos históricos y grandes cambios en la humanidad (enfermedades, violencias, guerras y revoluciones sociales), y en si estamos frente a cambios en forma de llevar nuestra sociedad. Ciertamente, cada hecho o acontecimiento trae consigo cambios en la forma de ver y vivir la vida, según su naturaleza de origen, ya que a lo largo de la historia se han vivido distintos momentos un poco trágicos y otros pocos más alegres, lo que nos llama a decir que el hombre es un ser en evolución. 

Al iniciar este nuevo año 2020 la segunda década del siglo XXI, hemos ido entrando a nuevas facetas de orden sociocultural  en nuestras ciudades hasta llegar a esta pandemia la cual ha conllevado al hombre a frenar un poco su vida y quedar en una espera; al estar en esta espera se ha experimentado la necesidad de volver a nuestros inicios y encontrarnos con Dios nuestro creador, pero una de las grandes consecuencias de esta enfermedad es ver los templos parroquiales y sus capillas con las puertas cerradas y los sacerdotes enfrentando nuevos retos para mantener la fe en su feligreses y la Comunidad unida, tanto que se ha optado por hacer celebraciones eucarísticas a través de medios tecnológicos.

Con la muerte de Jesucristo en la cruz sus seguidores quedaron con una gran tristeza y a la vez una incertidumbre de no saber qué venía a continuación y optaron también por cerrar las puertas de sus hogares y permanecer por un tiempo en soledad. Y, a pesar de su dolor por la muerte de su maestro, se mantuvieron en oración y en comunión con Dios y sus hermanos; hoy también  se hace necesario permanecer firmes en la fe en nuestros hogares, tenemos muchas herramientas para mantener la armonía y comunicación con el Padre creador a través de la piedad popular.

La piedad popular va desde un rezo diario del rosario a la Virgen María a pequeñas novenas a los santos de nuestra devoción.

Queridos Hermanos, meditemos desde nuestros hogares las lecturas diarias de la biblia, utilicemos de igual manera las herramientas tecnológicas descargando material católico tales como la liturgia de las horas o documentos oficiales de la Iglesia Católica. No permitamos que la tristeza invada nuestra vida, al contrario, vivamos las esperanza de que nuestro Padre Creador traerá la sanación a su pueblo, oremos por los enfermos y por las personas fallecidas a causa de esta enfermedad, tomemos este tiempo de espera como una cuaresma extendida meditando la manera de llevar nuestra vida, busquemos hoy más que nunca el camino de regreso al Padre y dejémonos moldear por su amor y misericordia infinita, no importa cuántas veces recemos el rosario o meditemos una jaculatoria en nuestra mente, mantengamos la firme esperanza de las promesas de Dios y vivamos la fe en nuestro hogares con corazones llenos de alegría por su creador.

Que la paz del señor este con cada uno de nosotros y nuestras familias, que el Señor derrame su bendición sobre cada uno de nosotros, y la Sangre Preciosa de su hijo Jesucristo nos libere del pecado y nos lleve a la vida eterna, por los siglos de los siglos, amén.

Pbro. Patricio López S.
Hmnos. Misioneros Servidores de la Palabra
Parroquia del Santísimo Sacramento de Pirque

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