Educación virtual de emergencia: La contención y el apoyo socioemocional son la prioridad en el aprendizaje durante la pandemia

Por Andrea Barrezueta C. 

El Covid-19 ha puesto en jaque a todo el sistema de organización social. Las medidas de cuarentena y aislamiento han forzado a todos los colegios, liceos y escuelas a cerrar sus puertas, desafiando así a la comunidad educativa a encontrar nuevas fórmulas para cumplir los objetivos de aprendizaje, lidiar con la desigualdad y a reforzar los vínculos, poniendo de manifiesto que hoy lo más importante es la contención emocional. 

A principios de marzo se confirmó lo que muchos temían: el Coronavirus había llegado a Chile. Todos los medios de comunicación daban cuenta del primer caso y de las medidas que el gobierno establecía para hacer frente a la enfermedad. Sin embargo, los contagios aumentaron rápidamente provocando una enorme preocupación en las autoridades, por lo que dos semanas más tarde, se optó por cerrar temporalmente todos los establecimientos educacionales como parte de la estrategia para contener el rápido avance del virus. 

En primera instancia, la autoridad central decretó para todo el territorio nacional la suspensión de clases por 14 días renovables. Medida que ya lleva casi cuatro meses con las aulas vacías, unas vacaciones de invierno que se adelantaron para abril y todo un sistema de educación que debió migrar a plataformas virtuales para lograr que los estudiantes aprendieran a distancia. Fue así como el Ministerio de Educación lanzó el portal Aprendo en Línea, “que está a disposición de toda la comunidad, con una serie de recomendaciones y orientaciones, recursos, textos escolares en digital y con más de 10 mil libros disponibles”, aseguró en su minuto el ministro de la cartera, Raúl Figueroa. 

Sin embargo, el desafío de enseñar de modo virtual no ha sido tan sencillo de resolver. Los problemas de conectividad y la falta de acceso a Internet han sido el mayor obstáculo, sobre todo para recintos de comunas rurales. Para esto, Mineduc entregó cuadernillos de trabajo impresos a más de 380 mil estudiantes de 1º básico a 4º medio, de cerca de 3.800 establecimientos de todo el país, la mayoría de carácter rural. Sin embargo, desde los colegios admiten que han tenido que buscar métodos creativos para llegar a sus estudiantes. 

“El primero desafío fue detectar cómo nos conectaríamos con los alumnos y a través de qué sistema. Para los que tienen acceso y conectividad priorizamos el uso de tecnologías, tanto de plataformas para hacer clases virtuales como también el uso de redes sociales, mientras que con los que no tienen, estamos potenciando el trabajo remoto con el desarrollo de guías y material educativo de apoyo que puede ser retirado en el establecimiento, enviado por correo o Whatsapp a los apoderados o, si la necesidad lo indica, lo vamos a dejar a las casas de los estudiantes”, explicó José González, director del Liceo El Principal. 

En esta comuna, el tema de la conectividad es complejo. Hay sectores donde no llega el Internet y hay otros en los que llega, pero de manera deficiente, por lo que resulta difícil que un estudiante pueda seguir diaria y fluidamente las clases en línea. En este sentido, para los colegios públicos el desafío más grande es que “todos los estudiantes tengan acceso a Internet gratuito y un computador desde primero básico, porque el hecho de que haya alumnos que puedan recibir clases durante la pandemia y otros que no porque no tienen los recursos ni las herramientas, hace que la brecha se vaya profundizando”, afirmó González.  

Es por este motivo que directivos y profesores de establecimientos públicos se las ingenian para encontrar maneras de acortarla, por ejemplo, “hemos prestado tablets a los estudiantes que no tienen dónde conectarse” aseguró el director. Sin embargo, advirtió también que existe un grupo de estudiantes que simplemente no accede al sistema “por condiciones de la familia o por alguna necesidad puntual. En estos casos, hacemos seguimiento a través de Convivencia Escolar para tratar de llegar a ellos como sea y evitar la deserción escolar”.

Aprender para enseñar: profesores se reinventan 

Otro desafío que ha debido enfrentar la educación tiene que ver con la adaptación de los profesores a este nuevo formato educativo, ya que tuvieron que experimentar hacer clases virtuales como método alternativo a la educación presencial, contando únicamente con su creatividad y las ganas de ser un aporte real para sus alumnos, a pesar de que muchos no tenían ninguna práctica fuera de las aulas. Georgina Abarzúa, directora de la Escuela Santos Rubio, asumió que “pasamos de ser una escuela que enseña a una escuela que aprende: hoy ya tenemos profesores usando Classroom. Como comunidad educativa hemos sido capaces de superar las limitaciones que teníamos en el ámbito tecnológico apoyándonos entre todos. El trabajo colaborativo se ha visto reflejado y todos hemos aprendido bastante en este proceso. Los profesores se la han jugado al 100%”. 

Y efectivamente esta es una realidad compartida. La cabeza de los establecimientos educacionales municipales, Marianela Vega, directora de Educación de Corpirque, ha estado en constante coordinación con los directivos de cada entidad para trabajar con los mismos lineamientos y bajo esa premisa es que “hemos vistos cómo todos los profesores han tenido que aprender a usar nuevas tecnologías para poder enseñar, se han tenido que reeducar de manera colaborativa y ese es un aspecto para valorar”. 

En el ámbito privado, la perspectiva es la misma. Para Claudia Alegría, directora del colegio Internacional Country School de Las Vizcachas, “esta pandemia empujó a todo el sistema educativo hacia un desafío que estaba por venir y tiene que ver con el manejo de las nuevas tecnologías. Nos puso en jaque al principio, pero contamos con un equipo de profesores que estaba dispuesto a aprender y eso fue fundamental. Esto nos ha permitido comunicarnos con nuestros estudiantes en su idioma, de la manera en que ellos lo hacen”. 

Los directores comparten en que hacer clases online copiando la metodología de las clases presenciales es una fórmula que no sirve. “No bastaba con grabar un video y mandarles una guía, había que buscar métodos para lograr una comunicación eficiente, y de esa manera nos adaptamos a los recursos que entrega hoy el Internet. Hemos aprendido a usar Powtoon para hacer videos, trabajamos con Mentimeter para hacer lluvia de ideas, también ocupamos los formularios de Google y mantenemos el uso constante del correo electrónico. Todo eso ha sido una revolución y no me cabe duda de que se quedará para siempre”, aseguró Alegría. 

Aunque los esfuerzos por lograr el cumplimiento del currículum escolar son enormes, esta catástrofe sanitaria está haciendo que muchas familias atraviesen momentos de ansiedad y angustia ante el temor a la enfermedad o a perder el trabajo, estrés por el confinamiento y la preocupación por el otro. En consecuencia, los tiempos de aprendizaje son más lentos y requieren de mayor concentración, incrementando la incertidumbre y la inseguridad ante nuevos desafíos. Es así como el foco ha girado desde encontrar soluciones técnicas para la enseñanza a través de una pantalla hacia un apoyo integral de la comunidad educativa, poniendo especial énfasis en el ámbito socioemocional, de modo que la empatía y la flexibilidad se volvieron conceptos clave en el nuevo sistema de educación virtual. 

Mantener distancia física, estrechar vínculos en pantalla 

Roberto Miranda, además de ser director del colegio Virginia Subercaseaux, también es profesor e imparte la asignatura de Filosofía a alumnos de 3º y 4º medio. En su experiencia, la educación ha tenido que reinventarse por completo “en lo que se refiere a la socialización, a la entrega de conocimientos y a la interpelación del proceso educativo entre estudiante-profesor, que siempre se daba cara a cara, pero hoy tenemos una realidad virtual que se vino encima, tuvimos que adaptarnos y aprender”.

En ese sentido, defiende que la educación tiene un sentido de desarrollo de pleno potencial del individuo, ya que “cuando se habla de currículum, se habla de formación de un ciudadano, de una persona, no es solo conocimiento, no es solo lenguaje y matemáticas, es un desarrollo integral que abarca múltiples dimensiones: emocional, espiritual, cognitiva, social, etc.”, sin embargo, este contexto de pandemia ha traído como consecuencia encontrar nuevas formas de relacionarse. “Los papás han tenido que aprender como vérselas con sus hijos en las clases, ayudándoles a hacer tareas, enseñándoles a usar la tecnología, de modo que ahora valoran mucho más el trabajo de los profesores”, agregó y continuó explicando que “conectarse es poder establecer una relación socio-afectiva con el otro, por ello la contención es muy relevante, ahora priorizamos las actividades que tienen que ver más con las relaciones”. 

Este foco de apoyo emocional es uno de los pilares que están trabajando diariamente las comunidades educativas, entendiendo que, en este escenario de crisis sanitaria, todos estamos transitando un camino de incertidumbre. Así lo expuso el director del colegio Almenar, Omar Lobos, aduciendo que “hay muchas familias que están sufriendo la pérdida de un ser querido o de su fuente de trabajo, entonces cuando pensamos en el diseño de cómo vamos a acompañar a nuestros alumnos en esta nueva forma de hacer, no pudimos no considerar como algo muy relevante la contención, una comunicación fluida con la familia y mantener un contacto directo con ellos para saber cómo están, cómo los podemos apoyar en este proceso”. Sin embargo, reconoce que “cada momento se va haciendo más complejo. La salud emocional de los profesores, apoderados y niños se ha visto afectada, el estar encerrados tanto tiempo no es sano, genera angustia, pero estamos haciendo todos los esfuerzos para apoyarnos entre todos a la distancia”. 

Los colegios de Pirque, tanto públicos como privados, ya cuentan con un Plan de regreso seguro a clases para cuando las condiciones sanitarias lo permitan. Este considera un protocolo de sanitización de entrada y salida, controles de temperatura, turnos para almuerzos y recreos, horarios diferidos de clases, división de cursos y el uso de implementos de Protección Personal, tales como mascarillas y escudos faciales, así como también la disposición permanente de alcohol gel en las salas y espacios comunes. Sin embargo, los directivos están conscientes de la resistencia de los apoderados de enviar a los niños a clases por temor al contagio, por lo que están trabajando en una metodología que complemente clases virtuales y presenciales. 

Finalmente, en lo que todos están de acuerdo es que la flexibilidad es clave para lograr que los liceos, colegios, escuelas y jardines infantiles puedan seguir su curso y, de esta manera, los niños, niñas y jóvenes puedan seguir educándose en este nuevo escenario de pandemia.

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