Parque Nacional Río Clarillo, un sueño hecho realidad en Pirque

Fernando Iglesias Letelier, M.Sc. – Director Ejecutivo Fundación Conservación Andina

Recientemente el pasado 24 de agosto se concretó la recategorización de la Reserva Nacional Río Clarillo, dando paso de esta manera el anhelado primer Parque Nacional de la Región Metropolitana en nuestra comuna de Pirque. Este significativo hito en la historia de la conservación en el país marca el inicio de un nuevo paradigma y una nueva era en la protección de la biodiversidad de la ecorregión mediterránea de Chile central. En este artículo repasaremos algunos temas relacionados tanto a los Parques Nacionales, la importancia de la protección efectiva de diversidad biológica, la historia del nuevo Parque Nacional Río Clarillo, así como los desafíos y oportunidades que este Parque Nacional representa para Pirque.

  • Áreas protegidas, un refugio de la biodiversidad.

Las áreas protegidas nacen al alero del mundo industrializado del siglo XIX. Si bien la protección de lugares con un determinado valor, ya sea por un significado espiritual o por motivos meramente de supervivencia ha existido desde tiempos inmemoriales. La creación de áreas protegidas y el surgimiento del movimiento conservacionista moderno fue el resultado de los devastadores efectos de la expansión industrial especialmente en el “nuevo mundo”, donde la caza indiscriminada y la modificación de hábitats para la agricultura llevó a la temprana extinción total o parcial de especies de emblemáticas que otrora fueran abundantes, modificando el paisaje de manera dramática. Fue de esta manera que en 1872 nace el primer Parque Nacional, Yellowstone, en los estados de Wyoming y Montana en el nor-oeste de los Estados Unidos. En el caso de Chile nuestra primera área protegida fue creada en el año 1907, la Reserva Forestal Malleco.

Actualmente, la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza define las áreas protegidas como “una superficie de tierra y/o agua, especialmente dedicada a la protección y mantenimiento de la diversidad biológica y los recursos naturales y culturales asociados, y manejados a través de medios legales u otros medios efectivos (UICN, 1994)”. A partir de esta definición, existen seis categorías de áreas protegida, que van desde áreas de conservación estricta, por lo general cerrada a cualquier uso del ser humano, a un área protegida donde es posible realizar uso sostenible de los recursos naturales que se protegen en su interior. Cabe mencionar que actualmente las áreas protegidas son la estrategia más efectiva para la conservación de la biodiversidad.

En 1984 en Chile las áreas protegidas fueron agrupadas al amparo del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas por el Estado. Reconociendo además cuatro figuras de áreas Protegidas estatales, de las cuales tres fueron concretadas y forman el sistema de áreas protegidas del estatal y que son administradas actualmente por la Corporación Nacional Forestal. La categoría más estricta en cuanto a su protección actualmente en Chile son los Parques Nacionales, seguidos por los Monumentos Naturales y por último las Reserva Nacionales. Dicho de otra forma, la diferencia entre Parque y Reserva Nacional es que en el caso de los parques estos cuentan con un mayor status legal de protección y en el caso de las reservas una protección menos estricta, que incluso permitiría la explotación de sus recursos naturales de manera sostenible.

Si bien la visión pasada de los Parques Nacionales apuntaba a verdaderas “fortalezas”, alejadas de las comunidades y resguardadas celosamente de la influencia humana por sus administradores, hoy en día se reconoce cada vez más el rol de áreas protegidas, y en particular los parques nacionales, respecto al vínculo social, emocional y afectivo de la ciudadanía con la naturaleza a través de la educación, la ciencia, la espiritualidad y la recreación al aire libre. Estos aspectos son parte esencial de la conservación de la biodiversidad, entendiéndola como algo que trasciende de los límites geográficos de un área protegida hacia la experiencia y la educación que recibió el visitante, poniendo de esta manera la conservación de la naturaleza como tarea de la sociedad en su conjunto y llevándola donde es aún más necesaria, que es fuera de los límites de estas áreas protegidas.

  • Bosque esclerófilo, tesoro de la naturaleza único de Chile.

La ecorregión mediterránea se caracteriza por tener un clima de estaciones marcadas, con una estación seca prolongada y un invierno corto, frio y lluvioso. Es también una zona que se caracteriza por sus altos niveles de endemismo y desafortunadamente también una de las características del bioma mediterráneo es la baja tasa de protección formal de su biodiversidad, donde solo un 4,3% a nivel mundial se encuentra protegido. 

En Chile el clima mediterráneo se extiende entre las regiones de Coquimbo y Bío Bío, alberga el mayor porcentaje de la agricultura nacional y también prácticamente la totalidad de las especies del bosque esclerófilo, y si bien cubre solo alrededor del 16% de la superficie continental, alberga al 50% de la flora vascular del país y también casi la mitad de los vertebrados, albergando además el mayor número de especies endémicas, es decir únicas de Chile. Esto, sumado a que menos del 1% del ecosistema mediterráneo chileno se encuentra protegido bajo alguna categoría de conservación del sistema nacional de áreas protegidas, lo han convertido en un sitio prioritario para la conservación de la biodiversidad a nivel mundial.

Pirque por su parte posee un 80% de su territorio comunal conformado por montañas que son el refugio actual de este bosque único en el mundo, siendo una de las comunas con mayor porcentaje de superficie de bosque nativo en la región y un puente biogeográfico que une la cordillera de los andes con la cordillera de la costa.

  • Parque Nacional Río Clarillo

El Parque Nacional Río Clarillo se ubica en el Sector El Principal de la Comuna de Pirque (33o 41’ – 33o 51’ S, 70o 24’ – 70o 29’ O). La superficie de la reserva corresponde a 13.085 ha., y alberga en su totalidad a la cabecera de cuenca del Río Clarillo, cuyo sistema hidrográfico está formado a su vez por el Cajón de los Cipreses y Cajón del Horno, este es además, el primer afluente del río Maipo en el plano del valle central. Sus altitudes fluctúan entre los 860 y 3057 msnm en su cumbre más alta, el Morro Los Cristales. 

La otrora Reserva Nacional Río Clarillo nace el año 1982, a partir de la compra por parte de CONAF en el año 1980 de la Reserva N° 8 de la Corporación de la Reforma Agraria, parte del Fundo El Principal que la familia Garcia-Huidobro entregara a sus trabajadores en la década de los 60. Inicialmente, CONAF compró este predio como propiedad particular, sin embargo, gracias a la decidida labor de sus funcionarios, quienes visualizaron el valor ecológico de estos paños, se pudo lograr su declaración de esta Reserva Nacional, un 19 de marzo de 1982, con el Objetivo de “Conservar y Recuperar Ambientes Naturales propios de la Zona Central de Chile”. 

Durante siglos el territorio que hoy ocupa el Parque Nacional fue utilizado para crianza de ganado, la extracción de leña para carbón y – en zonas llanas – para la agricultura. Estas actividades que datan desde tiempos coloniales, y en el caso de la agricultura desde tiempos precolombinos, produjeron evidentes cambios en el paisaje, afectando principalmente la composición y distribución del bosque nativo. Para cuando se crea la Reserva Nacional hace 38 años, el bosque se encontraba muy diezmado, y fue gracias al trabajo de resguardo por parte de CONAF y la increíble resiliencia del bosque esclerófilo que se ha producido un proceso de regeneración natural del bosque, cubriendo de verde laderas montañosas que hace 40 años hubieran parecido un desierto. 

Así, a través de un proceso de restauración ecológica, hoy esta área protegida cuenta con una rica biodiversidad, donde se cuenta un 30% del total de especies de plantas con amenazadas de extinción descritas para la Región Metropolitana. Destacan en estado Vulnerable el Ciprés de la Cordillera (Austrocedrus chilensis), el Peumo (Cryptocarya alba), el Quisquito (Neoporteria curvispinai). Respecto a los vertebrados, este Parque Nacional alberga 144 especies, de las cuales un 30% (44 especies) tienen problemas de conservación. Especies como el puma (Puma concolor), el Tricahue (Cyanoliseus patagonus), la iguana chilena (Callopistes palluma) y el Gruñidor del Volcán (Pristidactylus volcanensis).

Por su parte también en las cordilleras principalinas aún se practica un oficio patrimonial de nuestras montañas, la ganadería trashumante, que durante siglos y de generación en generación se ha heredado entre la comunidad arriera entorno a este nuevo Parque Nacional, legando un enorme patrimonio material e inmaterial del cual aún poco se ha estudiado.

  • Recategorización de Reserva a Parque Nacional

El proceso de recategorización de Reserva a Parque Nacional comenzó el 2008, a partir de la creación del Consejo Consultivo de Río Clarillo, organismo de representación de la comunidad de Pirque ante CONAF, como entidad administradora del área. Fue este organismo quien empujó, en conjunto con Conaf, representada por el Administrador de la Reserva, Sr. Carlos Peña, desde diversos frentes para lograr lo que hoy es un sueño hecho realidad. Luego de innumerables reuniones, recolección de firmas y una serie de gestiones se logró un primer gran avance con el gobierno de la época, que se tradujo en un anuncio de la entonces presidenta Bachelet para crear el Parque Nacional. Luego el proceso tuvo que sortear algunos trámites y dificultades hasta que sorpresivamente, hace algunas semanas tuvimos la grata noticia de que finalmente el presidente Piñera, firmaba el decreto de recategorización, transformando a Río Clarillo en el primer Parque Nacional de la Región Metropolitana. 

  • Desafíos y Oportunidades

Pese a la alegría que significa tener el primer parque nacional de la RM en Pirque, esto también supone nuevos desafíos, para consolidar la protección de esta área no como un reducto desconectado de su entorno, sino como un núcleo de protección que pueda extenderse al extender esa protección al resto de las áreas cordilleranas de la comuna, otorgándole conectividad a nivel del paisaje, elemento vital para la persistencia de la flora y fauna y los procesos ecológicos que allí ocurren. 

La conservación de los predios privados en los cerros que abrazan Pirque es hoy una necesidad primordial, pertinente ante la crisis climática y de pérdida de biodiversidad que observamos a nivel global, y que se ha manifestado claramente en Pirque y Chile central en estos últimos 10 años de sequía. El mayor valor de las montañas de Pirque está en el tesoro natural que albergan, que aporta a los pircanos agua, aire limpio, almacenamiento de carbono y biodiversidad.  En este sentido, el Proyecto “Parque Pirque” impulsado por la Fundación Conservación Andina se presenta como una oportunidad de extender en alrededor de 30 mil hectáreas las áreas de conservación de la comuna de Pirque, incluyendo al Parque Nacional Río Clarillo como su zona núcleo, formando un sistema de conservación robusto y un corredor biológico de gran importancia para la biodiversidad y el mejor legado que podemos dejar a las futuras generaciones. 

Hoy Pirque tiene todas las posibilidades de convertirse en un espacio modelo en cuanto a la gestión de sus espacios naturales, aprovechemos esta oportunidad, forjando futuro desde la planificación a largo plazo del lugar donde queremos vivir.

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