Magdalena Valdés: La experiencia de crear un bosque de rápido crecimiento

Cuando Magdalena Valdés conoció las virtudes del método de restauración ecológica ideado por el reconocido botánico japonés llamado Akira Miyawaki, se decidió a ponerlo a prueba en su propia parcela en Pirque.

Oriunda de Santa Rita, esta historiadora y master © en Sociología de la UC, creció con un pie en el mundo campesino y otro en los cerros de su zona, disfrutando de un picnic a la sombre de quillayes, litres y peumos, o a la orilla de algunos de los tantos pequeños arroyos que antes corrían por las quebradas del lugar.

Escenario muy diferente al actual producto de la grave crisis climática que enfrenta el mundo, y nuestro clima mediterráneo, en particular.

A principios del año pasado, mientras Magdalena caminaba junto a un grupo de amigos por un bosque en Chiloé, un conocido le comentó sobre la existencia de un método japonés para hacer crecer bosques de manera acelerada. Sin procesarlo mucho, se decidió a investigar sobre el tema y tan solo dos meses después ya se encontraba tomando cursos de flora nativa de la zona, comprando libros e investigando sobre el tema.

Antes de tomar la decisión definitiva, investigó sobre los resultados del método en climas mediterráneos, logrando dar con el único ensayo exitoso que se había hecho en Chile en una parcela de María Pinto.

Con todos esos antecedentes en mano, en abril de 2019 Magdalena tomó la decisión de comprar las primeras plantas que conformarían su bosque nativo experimental basado en el llamado Método Miyawaki.

Sostiene Miyawaki que todo el proceso de sucesión natural que hay detrás de la formación de cualquier bosque, puede acelerarse hasta por diez, si es que se siguen una serie de pasos correctamente ejecutados.

Estos consisten en la combinación de un mejoramiento sustancial del suelo, una adecuada selección y asociación de especies adaptadas a las condiciones de la zona, situadas en alta densidad, y una cobertura que permita proteger el suelo y toda la vida que este debe contener para apoyar el desarrollo de las plantas.

Finalmente tan solo queda regar moderadamente por dos a tres años, período tras el cual se puede dejar de hacerlo o reducirlo al mínimo, lo que hace que el método sea además sumamente sustentable. 

Los resultados, sostiene Magdalena, han sido impresionantes. Pequeñas plantas de 20 a 50 centímetros, han llegado a crecer hasta alcanzar entre 2 y 3 metros en solo 8 meses.

Hoy, lejos de su profesión –aunque apoyada por los conocimientos y el sentido humano que esta le ha brindado- se encuentra desarrollando su proyecto llamado Bosko (por ahora difundido por Instagram bajo la cuenta @bosko_chile), con el que ya ha desarrollado dos pequeños bosques situados en nuestra comuna.

Su objetivo es seguir creciendo hasta llenar los espacios públicos y privados de hermosos bosques nativos de rápido crecimiento, ricos en biodiversidad, de bajo mantenimiento, y mucho mejor adaptados a las difíciles condiciones climáticas que hoy estamos viviendo. 

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