Perspectivas para el futuro de Pirque

Claudia Silva, Wildlife Conservation Society
Fernando Iglesias, Fundación Conservación Andina

Recientemente, Pirque se convirtió en la comuna que alberga al primer Parque Nacional de la Región Metropolitana. Este significativo hecho es un gran orgullo para todos quienes habitamos este rincón de Chile, que, pese a cercanía con la ciudad más grande del país, aún conserva su entorno rural y, en general, lleva con orgullo una identidad ligada al campo y la naturaleza. Sin embargo, el hecho de albergar esta área protegida abre la puerta a nuevos desafíos ambientales para nuestra comuna y, con ello, a los vecinos de Pirque, como habitantes de este terruño y guardianes de este Parque Nacional, pero también más ampliamente de la biodiversidad nativa que habita – con variable intensidad – en toda nuestra comuna, y que lucha por subsistir ante creciente transformación de su hábitat y la crisis climática. 

En este artículo revisaremos la historia reciente de la configuración del paisaje en Pirque y como ha afectado y podría afectar a futuro, nuestra naturaleza, identidad cultural y nuestra propia calidad de vida.

Cambios recientes e históricos en el paisaje de Pirque

El paisaje de Pirque está fuertemente determinado por su geomorfología. Los límites oriente, poniente y sur están dados por cadenas montañosas que ocupan 30.400 hectáreas de la superficie comunal (67,7%). Es en estas montañas y cerros donde nacen los esteros y riachuelos que, en su mayoría, confluyen para conformar nuestro principal curso de agua, el Río Clarillo. Este río atraviesa las 14.579 ha de superficie llana que posee la comuna, para desembocar en el Río Maipo, que delimita Pirque por el norte. 

En términos generales, podemos identificar dos fenómenos que significaron grandes cambios en el paisaje pircano. El primero significó la transformación del terreno que hoy conocemos como Pirque desde un espacio mayormente natural hacia uno de carácter rural, fuertemente influenciado por la actividad agropecuaria. Si bien existe evidencia de ocupación humana indígena de este territorio desde el siglo VI en adelante y hasta la llegada de los españoles, incluso con desarrollo de agricultura, la magnitud de su influencia en el paisaje fue relativamente menor. Esto cambia a partir del siglo XVI, con la asignación de territorios a colonos españoles y descendientes en la forma de encomiendas, estancias, mercedes de tierras y, posteriormente, haciendas, que implicaron una paulatina pero fuerte transformación del territorio, para dedicarlo a la explotación agropecuaria. Esto significó prácticamente la total eliminación del bosque espinoso nativo de las zonas llanas, que fueron transformadas en terrenos agrícolas de riego y secano. El bosque esclerófilo y los pastizales altoandinos, si bien no fueron objeto de la misma intensidad de afectación al encontrarse en cerros con menor factibilidad para el uso agrícola, sin embargo, también fueron intervenidos, a través del pastoreo de ganado y la explotación forestal. 

El segundo fenómeno de transformación del paisaje es más reciente y continúa en la actualidad, pudiendo caracterizarse como una transición desde la ruralidad hacia la semi-urbanización del territorio comunal. Las bases de este proceso se inician con las sucesivas reformas agrarias aplicadas desde 1958 en adelante, que dieron inicio a la subdivisión de las grandes propiedades. A partir de la década del 80, la expansión urbana de Santiago hacia el sur aumentó el interés por adquirir porciones de terrenos agrícolas para ser utilizados como parcelas de agrado, facilitado por el Decreto Ley n°3.516 de 1980 que permitió la subdivisión del suelo rural hasta 0,5 ha. Así, las parcelas de agrado se transformaron en el mayor motor de cambio del suelo agrícola comunal hacia un uso residencial semi-urbano. 

Al año 2012, la superficie efectivamente ocupada por parcelas de agrado en la comuna se estimó en 1.776 ha. Según un reciente estudio, en dos décadas (1995 a 2016) el suelo dedicado al uso agrícola en la comuna de Pirque sufrió una pérdida neta de 45% (de 8.675 ha a 4.732 ha), mientras que el suelo con uso urbano aumentó en 119%, (de 1.308 ha a 2.870 ha).

Debe tenerse en cuenta que, si bien la subdivisión de suelo rural a 0,5 ha no es aplicable a Pirque desde 1994 cuando la comuna se integró al espacio regulado por el Plan Regulador Metropolitano de Santiago, previo a este cambio se realizó una inscripción masiva de loteos de 0,5 ha. Así, grandes predios que hoy en día continúan siendo usados con fines agrícolas, legalmente se encuentran loteados, por lo que basta la decisión de los dueños para concretar ese cambio de uso de suelo a parcelas de agrado.

Construyendo entre todos la comuna que queremos habitar

Tal como revisamos en la sección anterior, desde los últimos 40 años Pirque ha sufrido enormes cambios y está siendo drásticamente modificado. Sin embargo, para la mayoría de quienes habitamos la comuna, su más importante atributo y sello característico es la calidad de vida que surge de vivir en contacto con la naturaleza, en un entorno rural.

El mantener esta cualidad depende todos y cada uno de los pircanos, a través de gestos como el apoyo al comercio local, especialmente a los pequeños productores agrícolas, la reforestación con especies nativas en nuestros jardines, hasta la creación de una red áreas protegidas privadas en las grandes propiedades que albergan los cerros que abrazan Pirque.

Actualmente no existe ningún reglamento ni directriz que permita a los propietarios de parcelas de agrado en Pirque aportar a la conservación de la naturaleza comunal y resguardar parcialmente el carácter rural de la comuna. Las propiedades que hoy ocupan los otrora paños agrícolas tienen un tremendo potencial de convertirse en un apoyo a la biodiversidad a través de la restauración ecológica de ecosistemas nativos. 

Proponemos la creación de una ordenanza municipal que promueva, entre otras medidas, que al menos un 30% de la superficie de los lotes de 0,5 ha (parcelas de agrado) se destine a restablecer el bosque nativo. Esta medida significaría una innovación a nivel nacional para establecer corredores biológicos que permitan la conectividad entre las áreas silvestres, residenciales y agrícolas de la comuna. 

Claramente, el mayor rol catalizador lo puede y debe tener nuestra Municipalidad. En 2017, la Fundación Conservación Andina firmó un Convenio de Cooperación para la Conservación de la Biodiversidad con la I. Municipalidad de Pirque, que considera entre otras, la creación de la primera Corporación Municipal de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Esta iniciativa pionera en el país, permitiría poner a Pirque en la vanguardia de la gestión del patrimonio natural, acorde con su rol como protector del primer Parque Nacional de la Región Metropolitana.

Bibliografía:

Mena, L., 2012. La urbanización de la elite y los cambios en la funcionalidad tradicional del campo en la comuna de Pirque, Región Metropolitana de Santiago. Memoria para optar al título de Geógrafo. Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile.

Pliscoff, P, 2020. Análisis del estado actual de los ecosistemas terrestres asociados a dos cuencas en Chile central: Maipo y Maule. Estudio realizado para Escenarios Hídricos 2030, Fundación Chile.

Wegmann, A.M. 2016. Evolución del paisaje de la comuna de Pirque (1960-2014), Región Metropolitana de Santiago (Chile). Tesis para optar al grado de doctora. Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Geografía. Universitat de Barcelona.

Deja un comentario