Cultura y Sociedad: La Voluntad

Por Leonor Asenjo Hidalgo

Próximamente la Comunidad escogerá a 346 líderes para las diferentes comunas. A través de la voluntad general, estos dirigentes tendrán poder para administrar – desde las bases- esta común-identidad llamada Chile.

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Comuna, término que comparte la raíz con comunidad, con comunión, con común. Comuna entonces podría referirse a un ser único -aunque es conformado por muchas otras individualidades- que mínimamente posee un bien que comparte, aunque en este momentum, correspondería destacar un notable capital bien inmaterial: la voluntad.

En este estadio, de expresión responsable de la voluntad de la comunidad. ¿Cómo no escuchar a Kant, a Rousseau en este minuto histórico?

Kant, inspirado por El Contrato Social de Rousseau, reflexiona sobre ¿qué es lo bello?, para lo cual establece algunas características estéticas, entre ellas: Su teoría estética es anti-intelectualista: la razón no es concluyente para emitir juicios, lo válido son las apariencias, la primera impresión sin atender a su forma o composición, sólo a las emociones que despierta ese primer momento que es apariencia, es arte, es juicio. Los instintos frente a la razón.

Lo que encandila las emociones de los públicos, sin importar los contenidos. Desde los recodos de la política, esta particularidad estética, podría ser muy peligrosa.

Rousseau, por su parte, se refiere en El Contrato Social, a la corruptibilidad o incorruptiblidad del ser humano, en aquel entonces hombre, hoy referido como ser humano, -Según qué tanto este ser humano forma parte o no parte de lo social, de lo colectivo, será su estado de ética o no-ética. Precisando este concepto como presencia o ausencia de nobleza.

¿Qué es la política? de manera instintiva, florece un vago pensamiento, “mundo de ideas”, que para el presente, el principio argumentativo y horizonte sería dirigirse hacia el bien común, hacia la paz, hacia la libertad.
Todo horizonte político, desde el instante que embellece la vida, podría formar parte de lo estético en la política. Condicionado porque, lo bello, lo estético, según Kant, sea analizado desde el orden superficial del producto, con análisis nulo sobre el contenido.

Según una de las características estéticas de Kant, la mencionada, en una de sus líneas versa la primera impresión sin atender a su forma o composición…

Si la sociedad es intrínsecamente mala, según Rousseau, por fundarse en la desigualdad y haber alejado al hombre del estado de naturaleza (estado primigenio en que el ser humano no vive escindido entre el hecho y el derecho, sino en armonía con su bondad original.).

La reciente cita, invita al alejamiento de la argumentativa Kantiana, por causa que para lo político, solo el análisis basado en la emoción generada por la apariencia sería superfluo, inadmisible e inmoral: separar lo estético del contenido. Al punto, se produce reflexiva comprensión sobre el cuestionamiento de Rousseau, ¿nacerían ciertas condiciones sociales como las ambiciones, las vanidades, los egoísmos, y otras características, por vivir alejado de la original condición humana que sería lo natural?

Rousseau, asevera que para obtener la autonomía sobre sí mismo, imperiosamente el ser individual debe liberarse totalmente de su ser social.

Este ser estético descrito por Kant, ser social, conceptuado en sensaciones emocionales, que nace a un mundo de ideas- políticas- desde su concepción -según Rousseau –condicionalmente, debiera en lo natural, tener la voluntad de buscar el bien.

En El Contrato Social -Rousseau- expresa que existe un poder intrínseco en cada individuo -que forma parte del pueblo- es decir al manifestar el individuo, en colectivo, su opinión se expone entonces pública y universalmente aquel poder.
La Voluntad General, es siempre justa y mira por el interés común, por el interés social de la comunidad, por la utilidad pública. De esa Voluntad General emana la única y legítima autoridad del Estado.

Gracias a esa expresión de voluntad -inicialmente individual- en conjunto: se transforma en el vocablo expresado del pueblo.
La autoridad que se otorga al estado, es originada en el pueblo, en aquella voz universal, llamada por Rousseau, voluntad general.
Esta soberanía es, por tanto, absoluta, dado que no depende de ninguna otra autoridad política, no estando limitada nada más que por sí misma; es inalienable, dado que la ciudadanía atentaría contra su propia condición si renunciara a lo que es expresión de su propio poder.

En otras palabras, es en la manifestación de la voluntad general de la comunidad, donde se hace patente el principal poder político del pueblo, en base a una declaración- que debiera estar basada en la profundidad de los contenidos y no solo en la estética de las impresiones. Si la persona individuo, no manifiesta su voluntad única, renuncia al poder del ser colectivo.

Una comunidad que no manifiesta su poder a través de la expresión de la voluntad general, tiene poder meramente estético. Sin la manifestación masiva de la voluntad general, el poder otorgado es superficial.

El ser estético entonces ¿tendrá la íntima voluntad de renunciar a su propio bien, por el bien del otro, por el bien social de la comunidad?, ¿hasta qué grado -este ser estético llamado político- tendrá la voluntad de declinar a su ser interior, en beneficio del pueblo que le otorga poder?

Quizás esta respuesta, se podría encontrar en la dimensión ética de la voluntad general manifestada.

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Bibliografía
Arendt, Hannah. «¿Qué es la política?” 1997.
Galera. Cordero Transito. «LA ESTÉTICA KANTIANA.» Universidad de Granada, España.
Fianza, Kathia. «La estética de Kant: el arte en el ámbito de lo público.»Revista de filosofía 64, 2008
Rousseau, Jean-Jacques. El contrato social o principios de derecho político, 1832.

 

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