ARTE, CIENCIA, POESÍA Y SUEÑOS: En busca de la teoría unificada del universo

Por Marcelo Hernán Arre Márfull.

Recuerdo que en una oportunidad, durante una gran tormenta de este último invierno, me encontraba en los límites de Pirque con el Cajón del Maipo, subiendo el Cerro Purgatorio.

arte-ciencia-poesia-suenos-todopirqueAquella vez, el viento daba tan fuerte por mi espalda, que llegué a imaginar que si me pusiera a correr como un loco la lluvia no me azotaría tan fuerte como si no corriera… ¿y tiene sentido, no? La lluvia iría más despacio en comparación conmigo… lo que querría decir que la lluvia iría más despacio “relativamente” a mi.

Y de pronto vino a mi el recuerdo de aquella idea fantástica y maravillosa. Si en lugar de tener lluvia, o gotas de lluvia, tuviéramos gotas de luz, ¿qué pasaría? La velocidad de la luz es increíblemente mucho mayor que la velocidad de la lluvia y como nuestro planeta gira alrededor del sol… y recordé finalmente, que todo es relativo.

Einstein me invadió. Excepto la luz, nada es absoluto, todo es relativo. La velocidad es relativa, depende de la posición y velocidad del que observa el movimiento. Pero la velocidad es el espacio partido por el tiempo. Entonces, el tiempo también será relativo.

Un segundo medido en un reloj por cierto observador, corresponde a menos de un segundo transcurrido en un vehículo que se mueve respecto de dicho observador que mide. Esto quiere decir que el tiempo es relativo al observador que lo mide y cuanto más deprisa vas el tiempo pasa más despacio.

Curiosa e increíblemente, la gran tormenta que me envolvía me tenía anonadado pensando mil ideas respecto a la realidad, y lo que sucede o no, dependiendo de mis acciones… Indudablemente aquella manifestación feroz de viento y agua me tenía en una situación extrema, al filo del riesgo de lo incierto, quizás vida o muerte, pero inevitablemente dentro de mí existía una euforia de saber aquella «verdad relativa». Nada en el universo tiene una velocidad ni una posición absoluta… ¿Qué es lo real?, ¿dónde estoy?, ¿a dónde voy?

Al pasar las horas, todo fue volviendo a la calma. Cesó la lluvia, se detuvo el viento. Miré a los cielos y redescubrí la sensación de que nada está fijo, nada es como creemos, nada se mantiene, y que todo es energía en constante cambio.

El sabio Einstein dijo: «La imaginación es más importante que el conocimiento»

…Te invito a seguir viajando…

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