RETOÑOS DEL GUITARRÓN

Por Fidel Améstica.-

Hoy mismo es primavera. Septiembre culminó de gala pircana, y aún resuenan los acordes de su florecimiento en el Salón Municipal ofrecidos el pasado jueves 28 por los alumnos de nuestro poeta, cantor y guitarronero Juan Domingo Pérez Ibarra, de Santa Rita. 

guitarronEl guitarrón, la décima, el canto a lo humano y a lo divino, el vals, la cueca. Una fronda despertada por José Sanhueza, Andrés Martínez, Andrés Zabala, Hugo Reyes, Gabriel Zegers, Gloria Cariaga y Natalia Giavelli, quienes hicieron vibrar y emocionaron a la audiencia que colmó el recinto de aplausos y regocijo. Todo, al pulso del guitarrón chileno, nuestra guitarra grande por sus 25 cuerdas.

Estos nuevos retoños del guitarrón son fruto de un trabajo y apoyo desde hace ya un tiempo que realiza el Departamento de Patrimonio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, RM, y de la I. Municipalidad de Pirque que ha proyectado a nuestra comuna como la «Cuna del Guitarrón», y que el alcalde Cristian Balmaceda Undurraga remarcó en sus palabras al final del evento, a la vez que destacó que hoy el escudo municipal de Pirque también lo integra este instrumento, quizás el más chileno de todos. 

El taller que dirigió este año Juan Pérez Ibarra es la tercera etapa de lo que se ha llamado «Guitarrón a lo Poeta», proyecto a largo plazo y de hondo aliento que busca hacer de Pirque una escuela del guitarrón y del canto a lo poeta. Y dados los buenos resultados, Ariel Fuhrer, encargado de patrimonio del CNCA para Pirque y otras comunas, confirmó la prosecución de la cuarta etapa en 2018 luego de agradecer y celebrar la gala de término de taller. 

Hay que destacar también que una consecuencia de este trabajo es que la Fundación Origen ha integrado la enseñanza del guitarrón como parte de la formación de los alumnos de la Escuela Agroecológica de Pirque, donde enseña Juan Pérez Ibarra. 

Pero hubo un momento de recogimiento y gratitud al guardar un minuto de silencio al inicio de la actividad por don Audilio Reyes, quien se fuera al silencio el sábado 23 de septiembre en medio del canto de quienes aprendieron de él la constancia, la amistad y la virtud del verso, la guitarra y la voz que nos hace sentirnos parte de un mismo mundo. 

El cóctel, más bien ágape criollo de vino, empanadas y cerveza artesanal pircana, fue el marco propicio para compartir, conocerse y estrechar lazos. Pues siguiendo a Sancho Panza, que bien pudo haber sido pircano, podemos decir que donde hay canto nada malo puede haber. Y si el guitarrón retoña, habrá buena vendimia para la fiesta que celebra la vida.


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